La presidenta de Navarra, María Chivite, anunció ayer el confinamiento perimetral de la comunidad, que se producirá a partir del próximo jueves, debido a la alta incidencia del coronavirus, en crecimiento exponencial las dos últimas semanas.

El nuevo decreto prohíbe la entrada y salida de Navarra y los desplazamientos que no sean por causas laborales o de fuerza mayor, y establece el cierre de todos los bares y restaurantes. También se verán afectadas las actividades culturales y deportivas, que tendrán las 21 h como límite para finalizar. El aforo en el transporte público queda fijado en el 50%. En el ámbito privado, las relaciones se circunscriben a la unidad convivencial.

Navarra no fue el único territorio en aplicar ayer restricciones. Castilla y León decretó el cierre perimetral de Burgos, tras superar los 500 casos por 100.000 habitantes. También ha vuelto a cerrar la localidad de Aranda de Duero. Uno de cada cuatro ciudadanos de esta región no puede salir de su municipio.

El Gobierno de Aragón ha decretado la fase 2 en toda la región –ya estaban Zaragoza, Teruel y Huesca– con aforos del 50% y cierre de la hostelería a las 23 h, entre otras medidas. Además, ha aprobado un decreto ley para tener amparo legal para aplicar medidas más restrictivas. El documento, que establece tres niveles de alerta, fija las condiciones para aplicar confinamientos perimetrales en función de la población. Y, según el mismo, Zaragoza está al límite de ser confinada. “La situación es complicada y si esta semana no conseguimos frenar los contagios o doblegar la curva, la próxima semana valoraremos aplicar otras medidas”, indicó la consejera Sira Repollés.